He de reconocerlo, el manejo y estudio de los datos me gustan casi tanto como el entrenamiento, y si encima mezclamos ambos mundos, ¡pues para mi “El acabose!”
Quien me conoce sabe de mi pasión, de disponer los medios materiales necesarios para satisfacer este vicio y de pasar mucho rato tratando de interpretar los resultados obtenidos, cuantificando y llevando a mi estado los resultados. Digo tratando, por que, en muchos casos, y más en la medida que vas escarbando en este mundillo, no es trivial, y las malas interpretaciones de los resultados pueden llevar a tomar malas decisiones. Yo estoy aprendiendo a interpretar la cantidad ingente de datos que se pueden recopilar para hacer un seguimiento del estado físico de un atleta, en mi caso “pseudo atleta”.