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18 dic 2020

Mi rutina diaria


Desde que he reconocido que me estaba pasando mucho con el volumen de entrenamiento que estaba llevando a cuestas, he decidido llevar una rutina más o menos fija cada día. La rutina en cuanto horarios no cambia mucho con respecto a lo que ha venido siendo este año, la única DIFERENCIA es la cantidad de actividad física intensa que se incluye en cada uno de los “huecos” del día de dedicados a mi “vicio”. 

Mi día lo suelo dividir:
  • 05:00 ¡Arriba!, mido HRV y me peso
  • 05:15 Desayuno
  • 06:00 Trabajo (Plan de Trabajo día)
  • 06:30 Sesión 1 Entreno
  • 07:30 Trabajo
  • 14:30 Comida en Familia
  • 15:30 Sesión 2 Entreno
  • 17:30 Meriendo + Trabajo (Revisión del día)
  • 18:00 ¡Lo que me pidan! 
  • 21:00 Cenamos
  • 22:30 Dormir
Los días en los que hay que trabajar, no se suelen apartar mucho los días de esta estructura, la Sesión 1 de Entreno ahora mismos son unos 45’ de trabajo de core y recuperación con estiramientos y rollfoam. Los días que voy a la piscina, como no es algo que lleve mucho tiempo, o voy a las 07:00 o a la hora de comer, y empiezo la sesión 2 sobre las 16:00. Esta sesión 2 es la que está pautada por el míster. Sigo a rajatabla mi plan: NO SALIRME DEL PLAN.

Los fines de semana, las tardes siempre las dedico al 100% a la familia y las mañanas a darle gusto a una tirada larga en bici los sábados, ese día que más falto de casa, ese día ¡la mañana es para mi enterita! Y los domingos uno de los fijos, las sesiones suaves de Trail en el Pinar de Liencres con el grupo de entreno, son 2h, y empezamos a las 07:00 a la luz del frontal, así que pronto queda ventilado el entreno, y ya no hago más el domingo.

Reconozco que soy un “animal de costumbres” no me gustan los cambios no planificados en mi día a día, y es por eso por lo que siempre me tomo un rato para planificar el día en todos sus ámbitos antes de arrancar. Las horas que estoy con la persiana levantada, la verdad que no paro mucho, mi único rato de relax, es el del “capítulo” tras la cena, y que si la jornada ha sido muy laboriosa, suelo empezar a cabecear de mala manera jejejeje.

Entonces, el día a día lo divido básicamente en FAMILIA, TRABAJO y OCIO, les asigno además esa misma prioridad, para mi la prioridad máxima es mi familia, luego mi trabajo y por último mis ratos de “esparcimiento”. Trato de encajar todo de forma natural en mi jornada, de forma que no me falte ni me sobre nada. Tengo la inmensa suerte de teletrabajar por lo que los desplazamientos en coche al trabajo no me restan tiempo, un bien muy preciado en mi caso. Las sesiones de ocio, como empiezo muy pronto, las pongo a horas que tengan un impacto bajo en la vida familiar y laboral, la primera con los críos con la oreja aun pegada en la almohada y la segunda sesión les dejo haciendo los deberes o estudiando o leyendo. Los momentos en los que repaso o planifico el día laboral, lo puedo hacer sin necesidad de estar delante de mi puesto de trabajo, con mi cuaderno, mi tablet y un boli, listo, así que muchas veces las tardes de sofá familiar, hay estamos Tele-Traba-Familiando.

Organizando bien tu tiempo, siempre se encuentra la forma de encajar todo, y si yo por lo menos, noto que algo lo estoy metiendo con calzador, sale inmediatamente de mi plan diario, una de las premisas es minimizar el estrés que pueda generar querer abarcar más de lo que se puede, las prioridades están bien marcadas, pues si algún día algo se cae del plan, pues no pasa nada. Hay que ser muy realista con la situación de cada uno a la hora de hacer una planificación, ya que lo importante realmente, es poderla llevar a cabo sin que cause “molestias” ni a ti ni a los que te rodean.

Una vida sencilla y tranquila, y que cuando se me conoce ¡muy previsible! Pero a mi como he dicho me gusta tener las cosas bajo control, y este camino que recorro en compañía de Nora, Javier, Adrián y Sara, la verdad es que me mantiene en un equilibrio que me hace poder disfrutar al 100% de cada una de las actividades que realizo.

 

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